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jueves, 24 de marzo de 2016

“Ben Drowned”




No sé exactamente si es correcto que cuente estos hechos aquí, pero después de lo famosa que se hizo la historia de “Ben Drowned”, creo que debería aclarar algunas cosas. Mi nombre es Jon Coiffure, y conocí a Ben. Estuve bastante tiempo
investigando sobre él y sobre lo irrealistas que parecían los hechos que ocurrieron poco después de su muerte. Empezaré desde el principio, tanto Ben como yo teníamos la misma edad, ahora mismo yo tengo 24 años mientras que él murió a los 12. Nos conocimos a la edad de los 10 años y la verdad que llegamos a ser muy amigos. Aunque él era muy tímido, nos unía el hecho de que a ambos nos gustaba jugar a videojuegos, entre ellos el juego de The Legend of Zelda: Majora's Mask. Este juego es un pilar importante en la historia de Ben, llegó a comentarme algo del juego en algún momento, cosas que en cierto modo me hicieron sentir incómodo.

Ben y yo íbamos a la misma clase, era un chico rubio, de estatura baja y cuerpo delgado, más bien debilucho. Con el pelo rozándole los hombres y ojos de color celestes. No se llevaba bien con la gente debido a su timidez. Era el raro de la clase, según todos. Tres chicos siempre estaban metiéndose con él, le pegaban o se reían de él a la salida del colegio constantemente. Alguna vez que otra llegaron a propasarse dejándole heridas más grave que el par de moretones que solían hacerle de costumbre. Sus nombres eran Jacke, un chico delgado pero con músculos marcados, Alex, un niño más bien rellenito que tenía bastante fuerza, y luego estaba Matt. Se podría decir que Matt era el líder de la pandilla, el que más molestaba a Ben y le asestaba más golpes. Matt era un año mayor, a diferencia de todos nosotros. Estaba en nuestra clase porque había repetido curso. Era un niño más alto que Ben, mucho más fuerte y con una cicatriz en el labio de la que solía alardear. Decía que esa cicatriz era de una vez que había peleado con un chico de 15 años, y mientras el chico sólo le dejó aquella cicatriz, él le había destrozado la cara a puñetazos.

Sólo le creían Jacke y Alex, aunque nadie se atrevía a decirle que aquello era mentira. Ben estaba harto de la situación que vivía en el colegio, además, su circunstancia en casa tampoco era del todo buena. De madre viuda, su padre murió un año atrás. Ben me había contado sobre la muerte de su padre, fue un accidente de coche en invierno. Ese día nevó, Ben quería acompañarle a recoger unas cosas del trabajo pero su padre no le dejó porque tenía que ir a clase. Poco después le informaron de que el coche de su padre patinó en la nieve hasta estrellarse con un muro. Su padre había fallecido, con el cráneo aplastado contra el volante. Antes de morir, antes de que su padre se fuera, Ben había estado hablando con él sobre los matones del colegio. Después de calmarlo, diciendo que iría al colegio a quejarse, le dijo a Ben:Seguro que esto tiene un final maravilloso, ¿no es así? Le dio un beso en la frente y rió, sin saber que esas serían sus últimas palabras hacia Ben. Su madre se quedó sola con él y sus dos hermanos pequeños, y normalmente no estaba en casa porque tenía que trabajar. Los hermanos pequeños de Ben solían quedarse en la escuela hasta las 6 o 7 de la tarde, ya que la escuela hacía también la función de guardería (siempre y cuando los padres pagaran un cargo adicional). Ben, sin embargo ya era lo suficientemente mayor como para ir a casa y saber cuidar de sí mismo, así que él nunca se quedaba allí.

El día que Ben logró ahorrar el dinero suficiente para comprarse el juego de Majora’s Mask, fue uno de los pocos que verdaderamente le vi sonreír. Recuerdo perfectamente que íbamos al colegio, cuando sacó el cartucho de su bolsillo y me dijo:

"Eh Jon, ¡Mira lo que he conseguido!" Entonces sonrió.

Me puso muy contento que sonriera, porque nunca lo había visto hacerlo de forma sincera. La verdad que por un momento lo envidié, en mi familia nunca hemos andado sobrados de dinero, así que no pude comprármelo, pero Ben era muy noble. Me dijo que me lo dejaría cuando pudiera. Durante esos días, Ben sólo me hablaba del juego. Más de una vez me dijo:

“Ojalá yo fuera como Link, y pudiera ser valiente y enfrentarme a esos matones” Yo me sentía incómodo en estos casos, no sabia que decirle.

Todos en clase sabíamos lo de los matones. Quería ayudarle pero no era lo suficientemente fuerte como para enfrentarme a alguien como Matt. Unos dos días después, antes de entrar a clase estuve con Ben mientras jugaba al juego. Guardó la partida y dejo de jugar justo en la parte del Chico Calavera. Ese mismo día, después del descanso entre clase y clase, Ben vino a buscarme desesperadamente. El juego había desaparecido de su mochila y estaba seguro de que había sido Matt o alguno de sus secuaces. Es más, me dijo que vio a Matt rebuscar en su mochila durante el descanso. Acompañé a Ben a la sala de profesores y buscamos a nuestra profesora. Estuve con él mientras le contaba lo ocurrido. Después de eso explicar el suceso, fuimos a buscar a Matt y entramos en una clase vacía. La profesora miró en la mochila de Matt, y sacó un cartucho del cual había sido removida la pegatina del juego. A decir verdad, no sé que hacía yo con ellos, pero a Ben le reconfortaba que su mejor amigo estuviera con él en ese momento. La profesora preguntó a Ben si estaba seguro de que había sido Matt, y él dijo varias veces:

"¡Yo lo ví!"

Oí algo que, sinceramente, no quise haber escuchado. Cuando Ben dijo que había visto a Matt, éste murmuró: “Ten por seguro que no vas a volver a verlo”. Lo dijo con una voz tan fría que se me heló la sangre por un segundo.

Miré de reojo a la profesora y a Ben, y me dio la impresión de que no lo habían escuchado. La profesora le devolvió el juego a Ben y tanto ella como Matt se fueron a hablar con el director del colegio. Al parecer, iban a ponerle un castigo. Ben todavía estaba preocupado de que a la salida de clase le dieran su habitual paliza y le volvieran a robar el juego, así que me pidió que lo guardara y esa tarde llevara el juego a su casa, que me llamaría al llegar para decirme una hora exacta. Acepté. Al salir de clase, él tomó el camino habitual para ir a su hogar y yo fui a la mía como normalmente hacia. Normalmente Ben llegaba a casa antes que yo, ya que yo tenía que pasar por el trabajo de mi padre para que me diera las llaves de casa, y la paliza que los tres matones propinaban a Ben todos los días no duraba más de 10 minutos, así que esperaba oír el teléfono justo al abrir la puerta, pero no. Pasaron diez minutos, veinte, treinta, y no llamaba. Me preocupé, por si lo habían dejado inconsciente al pegarle esta vez, pues como ya dije antes, a veces se propasaban. Pero nunca llegué a imaginar lo que sucedía. Salí corriendo hacia la casa de Ben con el juego en la mano, y justo antes de llegar, en la orilla del lago que había frente a su casa, oí unas risas, algunos gemidos y algún que otro grito. Ben vivía en las afueras y nadie solía pasar por allí, así que me extrañó oír jaleo. Busqué con la mirada y entonces, lo vi. Aquellos tres matones estaban pateando algo, algo que estaba tirado en el suelo. Después de forzar un poco la vista, vi que era Ben, quien emitía gemidos de dolor y se cubría el rostro con las manos. El miedo me paralizó, y me quedé quieto, observando. Vi que Matt cogió un palo de madera y le gritó a Ben:

“Decías que me viste coger tu asqueroso juego, ¿no? Tranquilo, ¡No vas a volver a ver nada!” Entonces alzó la mano e hincó el palo en el ojo derecho de Ben.

No pude contener el gemido y unas lágrimas salieron de mis ojos mientras Matt sacaba el palo y lo clavaba con fuerza en el otro ojo de Ben. Caí de rodillas sobre el asfalto y vomité mientras oía los gritos de desesperación de Ben. Quería acercarme, pero la sensación de miedo que me recorría el cuerpo me lo impedía. Levanté la vista, me sequé las lágrimas y al ver con más claridad, noté que todo estaba lleno de sangre. La ropa de Matt y el rostro de Ben estaban manchados de una sustancia roja que salía a borbotones por sus ojos. Y entonces lo oí. A pesar de estar a 10 metros de ellos, oí a Ben decir con una voz entrecortada:

“No debiste hacer eso”.

Matt cogió del cuello a Ben y lo levantó, arrojándolo al lago y poniéndose de cuclillas a su lado.

Tomándolo del cuello, hundió su cabeza en el agua. Matt reía al observar a un Ben sin ojos, con los pulmones llenándose de agua, vy como su vida se escapaba por entre sus manos, pero en el rostro de Jacke y Alex había una expresión de terror. Les oí decir:

“¡Detente! ¡Es suficiente!” Trataron de detenerle pero Matt les propinó una patada a ambos y estos se alejaron de él.

Al poco tiempo de haberlo tenido bajo el agua, diciéndole todo tipo de insultos, Matt le soltó. Se puso de pie y lo miró. Jacke y Alex se habían ido, y temiendo que lo viera alguien, salió corriendo. Imagino que iría a su casa, ya que una vez desaparecido de la escena morbosa, no presté atención a donde se dirigía. Me acerqué a Ben con las piernas temblorosas, llorando, y lo zarandeé. Le abracé con toda la fuerza que pude y lloré. No sé cuanto tiempo estuve allí, llorando mientras lo abrazaba, sólo recuerdo que en todo momento traté de no soltar el juego de Majora’s Mask que aún tenía en la mano. Estuve allí, sollozando hasta que llegó la policía. Una vecina de Ben los había llamado al oír esos gritos en el lago. Y esto no pude perdonármelo jamás, no ayudar a mi mejor amigo es algo con lo que todavía tengo pesadillas.

Me llevaron a casa, y una vez estuve allí, me duché y, mientras me limpiaba la sangre de Ben, me di cuenta de que el cartucho de Zelda también estaba manchado. Se me escaparon unas cuantas lágrimas y lo limpié con un trapo. Debajo de la gruesa capa de sangre, había una palabra escrita: “Majora”. Esa palabra no estaba esa mañana, cuando Ben me dio el juego, pero lo pasé por alto, pues no era lo que más me preocupaba en ese momento. Dejé el juego en la mesita de noche, ya que quería guardar el último recuerdo que tenía de él.

Al día siguiente desperté y el juego no estaba en mi mesita, y aunque lo busqué no lo encontré por ningún lado, ni mis padres lo habían visto. No quería pensar mucho en el tema, pero me deprimí más de lo que ya estaba por no guardar ningún recuerdo suyo. Los próximos días estuve todo el día dando declaraciones a la policía sobre lo que ocurrió, lo que no me permitió distraerme sobre Ben y todo lo sucedido.

A Matt no le metieron en la cárcel por ser menor de edad, pero planeaban internarlo en un centro de menores. Tres días después, me enteré de su muerte. Decían que los ojos se le salieron de sus cuencas mientras jugaba a un videojuego, The Legend Of Zelda: Majora’s Mask y en la televisión salió una foto del cartucho. ¡Una foto del mismo cartucho que desapareció de mi mesita días antes, con las mismas letras escritas en él! Ese cartucho desapareció después del crimen. Al oír esto, un sentimiento de terror y de curiosidad me recorrió el cuerpo.

Entonces fue cuando empecé a investigar sobre Ben, y descubrí que tanto Alex como Jacke habían muerto de forma similar a Matt. Supe que Ben estaba detrás de todo esto, que tenía ansias de venganza, pero esperaba que fuera a parar tras matar a sus verdugos, aunque para mi desgracia, me equivoqué: hubo más muertes, gente que no tenía nada que ver con lo sucedido. Luego de un tiempo, la masacre se redujo, ya no se cometían con tanta frecuencia. Logré hablar con gente y me describieron cómo era el juego y en qué se diferenciaba del original. A Ben le gustaba jugar con sus mentes, quería que sintieran miedo. Alguien que tenía el juego, me dejó jugar una vez. Miré la partida vacía. Si no hubiera pasado aquello, mi nombre estaría ahí, y debajo el de Ben. Conforme pasaban las pantallas, me di cuenta de que en una parte decía:

“Encontraste un final terrible, ¿no es así?” Eso me recordó a esa historia que me contó con lágrimas en los ojos, la de la charla antes de que su padre haya salido de casa para encontrarse con un destino mortal.

Hubo una parte, que según me dijeron, no les salió a los demás jugadores. Sólo a mí. Cuando Link se quemaba, abajo aparecía un diálogo, donde ponía:

“Aunque no me ayudaras, no te guardo rencor, amigo” Esta parte hizo que se me empaparan los ojos.

Quizás ustedes piensen que mis reacciones eran demasiado sentimentales, pero no es fácil ver a tu mejor amigo morir cuando sólo tienes 12 años.

Las muertes causadas por el juego habían llegado a su fin pero de vez en cuando, Ben cometía algún crimen a través de él. El anciano que vendió el juego al usuario que lo compró, era el abuelo de un niño ahora muerto. El niño dejó el juego en su casa, y quería irse de allí para no recordarlo más, además de vender alguna que otra de sus pertenencias. Logré hablar con el anciano, siguiendo la pista del juego. No puedo dejar de pensar que podría haberle salvado, podríamos haber seguido jugando juntos, pero no. A pesar de eso, después de 12 años, me he dado cuenta de que no puedo seguir viviendo con esta culpa que llevo en la espalda, me está comiendo por dentro. Pero antes de precipitarme a la muerte y acabar con esto de una vez por todas, sentía la necesidad de aclarar la historia de Ben, el amigo al que nunca pude salvar.

El amigo del que pude evitar su muerte, pero no lo hice por miedo

miércoles, 18 de febrero de 2015

¿Te gusta dormir tarde?

¿Te gusta dormir tarde?

¿Alguna vez has dejado todo tu trabajo para el último momento? A todos nos ha pasado…
Desperté a las 12 de la madrugada, sudando, respirando desenfrenadamente, mareada y con escalofríos. Muchos se preguntarán por qué, la respuesta es simple, se me olvidó enviar un ensayo para mi clase, era tarde y mi maestra exigente, ¿Quién no se asustaría por eso? Me levanté de la cama, encendí la computadora y empecé a escribir mi trabajo, era un ensayo de por qué son importantes las garantías individuales, algo demasiado fácil. Con poca luz y esa sensación de estrés combinada con preocupación, logré terminar el escrito. Eran las 3:00 de la madrugada, me estiré y volteé hacia la ventana, todo se veía oscuro, no distinguía muy bien como el viento acariciaba las plantas o si algún animal rastrero invadía mi patio… todo estaba tranquilo, demasiado tranquilo, mientras se cargaba mi documento para enviárselo a la maestra fui por un vaso de agua, escuché unos pasos, pensé que era alguno de mis padres a punto de regañarme por la hora y dejar todo al último, caminé rumbo hacia las escaleras a enfrentar las palabras de uno de ellos… no había nadie, tal vez fue la falta de sueño que me hizo una mala jugada e imagine cosas. Tome un sorbo un de agua y de nuevo escuche pasos… mi piel se erizó y sentía mi corazón latir más rápido que de costumbre, no quería voltear, los pasos se escuchaban cada vez más cerca, se detuvieron… (Como quería que en esos momentos alguno de mis padres me estuviera jugando alguna broma) mi cabeza se giró poco a poco hacia atrás, me detuve, sentía una respiración cerca de mi nuca… mi piel se erizaba cada vez más, mi corazón quería explotar y mis ojos sacaban lagrimas de terror, ¿Quién estaba atrás de mi? ¿Me haría daño? ¿Qué aspecto tendría?… Mi cabeza giró rápidamente, mis ojos se movían de un lado a otro queriendo reconocer a alguien, respiraba agitadamente por la boca, una de mis manos estaba agarrando el vaso con agua y la otra formo un puño… que alivio no había nadie… Tal vez sólo fue el viento que paso cerca de mí y los ruidos eran aquellos muebles crujiendo.
Subí hasta mi habitación, envié el ensayo y volteé hacia el patio… había una mano, demasiado blanca tocando la parte exterior de la ventana, la pared ocultaba su rostro, pero tenía tanto miedo que deje caer mi cuerpo hacia el suelo, me arrinconé sin dejar de ver esa mano… me tape la boca para no gritar, y vi como la mano lentamente se iba escondiendo hacia la pared… Le rogaba a todo lo que conocía como bueno, que no entrará ese ser a mi alcoba… gateé hacia la habitación de mis padres, mi respiración se escuchaba cada vez más fuerte y más violenta… la puerta estaba entreabierta, y vi que alguien estaba parado, mirándolos, tenía un cabello negro y largo, un vestido blanco sin manchas y su piel más blanca que su atuendo…. Caminé hacia atrás lentamente, y al estar un poco lejos de ese ser corrí con todas mis fuerzas hacia mi habitación y me encerré… Vi la hora… eran las 3 de la madrugada, ¡como podría ser eso posible!, las manecillas no se movían y de nuevo escuchaba esos pasos acercándose hacia mí, mire la manija de la puerta como giraba lentamente… cerré los ojos lo más fuerte que pude y llevé mis manos hacía mi cara… sentí su respiración frente a mí…. Grité.
Dicen que a las 3 de la madrugada, pasan cosas sobrenaturales… algunas almas sólo buscan la compañía de aquellos que están vivos. Estos seres no hacen daño, solo te vigilan cuando duermes, pero cuando se dan cuenta que éstas despierto es mejor no hacer ruido o terminarás igual que yo… la chica de la historia… sólo te diré que me siento sola y sé que algún día tendrás que dormir tarde.

link del autor: http://creepypastas.com/

lunes, 9 de febrero de 2015

Ickbarr Bigelsteine


Ickbarr Bigelsteine

Cuando era niño, me aterraba la oscuridad. Aún hoy me provoca escalofríos, pero cuando tenía seis años, no había una sola noche en que no llamara a mis padres llorando, sólo para buscar al monstruo que se ocultaba bajo la cama o dentro del clóset, esperando la ocasión para devorarme.


Incluso con una lámpara de noche, veía formas oscuras moviéndose por las esquinas de la habitación o caras extrañas mirándome desde la ventana. Mis padres hacían lo posible para consolarme, diciéndome que eran sólo pesadillas o efectos raros que producía la luz, pero mi mente infantil creía que en el momento en que me quedara dormido, las cosas malvadas me atraparían.


La mayor parte del tiempo, simplemente me escondía bajo las cobijas y esperaba que el cansancio me venciera. Pero indudablemente perdía el control y corría gritando al cuarto de mis padres, despertando a mis hermanos en el proceso. Después de un episodio de esos, no había manera de que alguien pudiera volver a dormir en toda la noche.


Finalmente, después de una noche particularmente traumatizante, mis padres decidieron que ya habían tenido demasiado. Desafortunadamente para ellos, era inútil discutir con un niño de seis años y terminaron por entender que no podrían ayudarme a superar mis temores infantiles a través de la razón y la lógica. Por eso tuvieron que manejarlo con astucia.


Mi madre tuvo la idea de confeccionarme un compañero para la hora de dormir.


Ella recolectó todo tipo de retazos de tela y con ayuda de su máquina de coser, creó lo que después llamaríamos Ickbarr Bigelsteine (se pronuncia “ícbar bíguelstain”) o Ick para abreviar. Ick era un monstruo de calcetines, según mi madre, y estaba hecho para mantenerme a salvo mientras dormía, asustando a los otros monstruos.


Honestamente, aún hoy me sigue impresionando el hecho de que mi madre pudiera idear algo tan extraño y darle una apariencia tan inquietante. Ickbarr tenía el aspecto de la mezcla entre un gremlin y Frankenstein, con grandes ojos de botón y orejas de gato caídas. Sus bracitos y piernitas estaban hechos de un par de calcetines con franjas blancas y negras que pertenecieron a mi hermana, y la mitad verde de su cara era en realidad una calceta de soccer de mi hermano. Su cabeza podría 
describirse como bulbosa, y para hacer su boca, mi madre había cosido un pedazo de tela blanca y sobre él había dibujado un patrón en zigzag, formando una amplia sonrisa con colmillos afilados. Lo amé en cuanto lo vi.

Desde entonces, Ick nunca se apartó de mi lado; después del atardecer, por supuesto, ya que a Ick no le gustaba el sol y se hubiera molestado de haber tratado de llevarlo conmigo a la escuela. Pero eso estaba bien, pues sólo lo necesitaba en la noche para alejar al coco. Así que cada noche, al llegar la hora de dormir, Ick me decía dónde se escondían los monstruos y así podía colocarlo en la sección de mi cuarto más cercana a los espantos.

Si había algo en el clóset, Ick bloqueaba la puerta; si había una criatura arañando la ventana, Ick estaría recargado en el cristal; si había una gran bestia peluda bajo la cama, entonces iba a dar bajo la cama. A veces los monstruos ni siquiera estaban en mi habitación, se escondían en mis sueños e Ickbarr tenía que acompañarme en mis pesadillas.

Era divertido llevar a Ick a mis sueños porque así podía pasar horas combatiendo espíritus y demonios. La mejor parte era que, en mis sueños, Ick podía hablarme de verdad.

Él me preguntaba — ¿Cuánto me quieres? – y yo siempre le respondía –Más que a nada en el mundo.

Una noche en un sueño, después de perder mi primer diente, Ick me pidió un favor.


— ¿Puedes darme tu diente?
— ¿Por qué?
— Para ayudarme a matar las cosas malas


A la mañana siguiente, durante el desayuno, mi madre preguntó a dónde se había ido mi diente. Según me dijo, el ratón de los dientes no pudo encontrarlo bajo mi almohada. Cuando le dije que se lo había dado a Ickbarr, ella sólo se encogió de hombros y regresó a la cocina para darle de comer a mi hermanita. Desde entonces, cada vez que perdía un diente, se lo daba a Ick. Él siempre me lo agradecía, por supuesto, y me decía cuánto me quería.


Como era de esperarse, me quedé sin dientes de leche y me volví demasiado viejo para seguir jugando con muñecos. Así que Ick sólo se sentó en mi librero y fue acumulando polvo a medida que se desvanecía mi interés por él.


Sin embargo, con el tiempo, las pesadillas se volvieron peores que nunca. Eran tan terribles que comenzaban a seguirme al mundo real, volviendo terrorífica cada esquina oscura y cada ruido en los arbustos. Después de una noche particularmente mala, regresé en bicicleta de la casa de un amigo, mientras juraba que me perseguía una jauría de perros rabiosos, sólo para encontrar algo extraño esperándome en mi habitación. Allí, parado sobre mi cama, iluminado por la luz de la luna, estaba Ickbarr. Al principio, pensé que mis ojos me estaban engañando, como lo habían estado haciendo toda la noche, así que traté de encender la luz. Activé el interruptor una y otra vez, pero la oscuridad seguía allí. Fue entonces cuando comencé a ponerme nervioso.


Retrocedí lentamente hasta la puerta que estaba detrás de mí, mis ojos nunca dejaron de mirar la silueta de Ick, mi mano trataba de encontrar desesperadamente el pomo de la puerta. Estaba a punto de largarme de allí, cuando escuché la puerta cerrarse de golpe, dejándome en la oscuridad. En medio del silencio y las sombras, me quedé petrificado, sin siquiera poder respirar. No puedo decir por cuánto tiempo, pero después de lo que me pareció una vida de terror frío, escuché la estridente y familiar voz.


—Dejaste de alimentarme, así que ¿por qué debería protegerte?
— ¿Protegerme de qué?
—Déjame mostrarte.


En un parpadeo, todo había cambiado. Ya no estaba en mi habitación, estaba en algún otro lugar. No era el infierno, pero la comparación no estaba tan alejada. Era algún tipo de bosque, un lugar horrible y pesadillesco donde partes de fetos abortados colgaban de los árboles y el suelo estaba plagado de insectos carnívoros. Una ráfaga de densa niebla llenó el lugar y con ella, un olor a carne podrida, al tiempo que luces de bengala iluminaban el cielo nocturno. A la distancia, podía escuchar los gritos agonizantes de algo que no era exactamente humano. Mi cabeza palpitaba como si fuera a explotar y el dolor me hizo derramar un río de lágrimas. En mi mente, escuchaba de nuevo su voz.


—Esto es en lo que tu realidad se convertiría sin mí.
—Sentí cómo la tierra se sacudía y escuché pisadas aproximarse rápidamente.
—Soy el único que puede detenerlo.


Ahora estaba detrás de mí, sentí un gigantesco y enojado aliento que me quemó la espalda.


—Dime qué tengo que hacer y lo haré.


Desperté antes de poder darme vuelta.


Al siguiente día, registré el clóset de mis padres, encontré los dientes de leche de mi hermano y se los entregué a Ickbarr. Casi de inmediato los terrores cesaron y pude seguir, más o menos, con mi vida normal. De vez en cuando, tuve que entrar a escondidas en la habitación de mi hermanita y robar lo que debía ser para el ratón de los dientes, otras veces tuve que estrangular alguno de los gatos de mis vecinos y extraer sus puntiagudos incisivos.


Hacía cualquier cosa por mantener alejadas a las visiones, robaba desde un collar de diente de tiburón hasta un premolar cariado. También comencé a notar que Ick se movía por toda mi habitación cada vez que lo dejaba solo, cambiando mis cosas de lugar y poniendo cortinas extra. Cada vez parecía más vivo, sus dientes relucían y su tacto era cálido. Por mucho que me atemorizara, no tuve el coraje para destruirlo, sabiendo perfectamente a dónde me enviaría eso. Así que seguí recolectando dientes para Ick durante toda mi etapa de bachillerato y universidad. Aprendí a temer a más cosas a media que me hacía mayor, y por consiguiente, tenía que darle más dientes a Ick para que me protegiera.


Ahora tengo 22 años, un trabajo decente, mi propio departamento y una dentadura postiza. Ha pasado casi un mes desde la última vez que Ick comió y los horrores están empezando a rodearme de nuevo. Tomé una desviación al salir del trabajo y encontré a un hombre teniendo problemas con las llaves de su auto. Sus dientes estaban amarillos por toda una vida de cigarrillos y café, pero aún así, tuve que usar un martillo para sacarle las muelas.


Cuando regresé a mi departamento, él me estaba esperando en la esquina del techo, con sus ojos blancos y su boca llena de cuchillas.


— ¿Cuánto me quieres? —me pregunta
—Más que a nada en el mundo— respondo, mientras me quito el abrigo.
—Más que a nada en el mundo.

domingo, 8 de febrero de 2015

Baby Blue – Bebé Azul

Baby Blue – Bebé Azul

Se cuenta que es posible invocar el espíritu de un niño que murió ahogado en un cuarto de baño. Para ello deberemos entrar en un baño sin ventanas y abrir el grifo del agua caliente hasta que empañe el espeajo, entonces escribiremos…



Sonia no era lo que se dice la chica más popular del instituto, con unas gafas de culo de botella y ligeramente gordita no sólo no atraía las miradas de los chicos si no que además era repudiada por muchas de sus compañeras simplemente por su aspecto. Por este motivo se sorprendió cuando Ana, una de las chicas más populares e imitadas de su clase la invitó a una fiesta de pijamas en su casa.

Ilusionada y llena de alegría se dirigía al lugar de la reunión sin imaginarse que lo que pretendían era burlarse de ella y hacerla pasar el mayor ridículo de su vida por medio de un susto.

Pocos minutos después de su llegada, los padres de Ana se despidieron de las chicas, habían pedido unas pizzas que estaban deliciosas, pero Sonia no quería parecer una glotona y decidió comer tan sólo un pedazo. Mientras lo hacía las demás la miraban como esperando que alguna de sus compañeras hiciera algún comentario gracioso sobre su forma de comer y lo gorda que estaba, pero Ana las vigilaba con mirada inquisidora. No quería que su diversión acabara demasiado pronto, al menos tenían que reirse a su costa hasta la media noche.

Finalizada la cena y después de hablar en grupo de varios de los chicos de clase, Sonia se sentía feliz e integrada en el grupo, no quería hablar mucho porque además de que no tenía muchas experiencias que compartir, quería caerles lo mejor posible y sabía que escuchando y preguntando sería más posible ganarse su amistad.

Todo parecía ir de maravilla cuando Julia se levantó y dijo:

-Ya es casi media noche así que vale ya de chiquilladas, es hora de jugar a juegos de adultos – dijo mientras sacaba un tablero de ouija de su mochila.

Todas parecían entusiasmadas con la idea, todas menos Sonia, que era la única que no sabía que lo que pretendían era asustarla y dejarla en evidencia con la trampa que la habían tendido. Sabía que no estaba bien jugar con las fuerzas del más allá, pero si quería que las demás la vieran como un miembro mas de su pandilla debería vencer sus miedos.

Las cuatro chicas rodearon el tablero que habían puesto sobre una mesa circular y comenzaron con la sesión. Ana tenía la voz cantante y era la encargada de hacer las preguntas, mientras Julia y Diana seguían sus indicaciones con una sonrisa cómplice sabiendo que dentro de poco Sonia saldría corriendo de allí muerta de miedo.

- ¿Hay alguien ahí? – preguntó Ana en voz alta.

Inmediatamente el vaso de cristal que usaban como puntero en su sesión comenzó a moverse hacia el “Sí” movido de forma voluntaria por las tres chicas que pretendían engañar a Sonia.

- ¿Eres amigo o enemigo?

En ese momento el vaso parecía volverse loco y comenzó a moverse rápidamente por el tablero sin indicar nada en concreto, las chicas querían simular que la entidad no quería contestar a esa pregunta. Ana dijo que probablemente le había molestado la pregunta y que era mejor seguir sin ser tan directos porque podían molestar al espíritu. Por supuesto Sonia había comenzado a temblar, si de por si no le gustaba la idea de molestar a los muertos, mucho menos si estos se enfadaban.

- ¿Cómo te llamas?

El vaso nuevamente se movió hasta formar dos palabras “BABY BLUE”. Inmediatamente la mesa comenzó a moverse, como si estuviera saltando. Lo que no sabía Sonia era que las tres chicas, compinchadas, la movían con sus piernas por debajo. Del susto, Sonia levantó las manos del vaso y se cayó al suelo de espaldas. Las tres chicas restantes comenzaron a reirse y a burlarse de ella. Pero su tortura aún estaba por comenzar, querían que saliera corriendo de la casa para tener algo que contar el lunes en el instituto.

-Así que eres una niñita miedosa – dijo Ana mientras sonreía burlonamente a Sonia- Nos has estropeado la diversión y no creo que BABY BLUE quiera volver a comunicarse con nosotras. Así que si quieres ser nuestra amiga y que te invitemos de nuevo, tendrás que invocarle tú solita esta vez.

Sonia no sabía muy bien a que se refería con lo de “invocarla ella sola”, pero pronto Diana (que hasta el momento había sido la más callada) se lo comenzó a explicar:

- Cuenta la leyenda que hace muchos años una madre ahogó por descuido a su hijo en la bañera. Por atender una llamada de teléfono dejó al bebé sin supervisión y cuando regresó se lo encontró totalmente azul debajo del agua. La madre no soportó su pérdida y se cortó las venas con unos trozos del espejo que había destrozado en su desesperación. Desde entonces se dice que el alma sin descanso del niño puede ser invocada si se siguen unos determinados pasos. – Diana sacó una hoja de papel y comenzó a escribir- Aquí te los voy a apuntar porque los debes hacer tu sola, ninguna de nosotras te puede ayudar.

Sonia la miraba totalmente asustada, no quería hacerlo pero no tenía otra alternativa, sabía que si se iba, el lunes todo el instituto se enteraría y eso dañaría de por si su ya lamentable popularidad. Recogió la hoja y antes de comenzar a leerla, Ana prácticamente la empujó al interior del baño.

- La invocación debe realizarse en el interior del baño así que no te queremos ver más hasta que entres en contacto con BABY BLUE. Y no te vayas a echar atrás o no te llamaremos nunca más – amenazó Ana que sabía que Sonia no tenía alternativa.

Sonia entró casi a la fuerza y sus “amigas” cerraron la puerta de un portazo. No sabía que habían utilizado un poco de hilo, casi invisible, que usaba el padre de Ana para pescar, atando varios objetos como botes de champú y un viejo espejo que ya nadie usaba en casa. Pretendían tirar del hilo cuando las luces estuvieran apagadas para que Sonia se llevara el susto de su vida.

La asustada chica una vez sola y dentro del baño abrió de nuevo la hoja y leyó los pasos necesarios para realizar la invocación:


1.- Debes entrar de noche en un baño sin ventanas y en el que no entre nada de luz.

2.- Abrir el grifo del agua caliente hasta que el vapor empañe el espejo y entonces escribir sobre el vaho que se ha formado el texto Baby Blue.

3.-Apaga la luz y junta los brazos como si estuvieras sujetando un bebé, pasados unos minutos comenzarás a sentir el peso de un bebé.

4.-No lo sueltes muy rápido, pero tampoco estés con él demasiado tiempo en brazos o será demasiado tarde.

Ese “demasiado tarde” hizo estremecer a Sonia, miró a su alrededor y se dio cuenta de que el baño no tenía ninguna ventana o forma de entrar la luz, sus compañeras de clase se habían asegurado de ello. Armándose de valor abrió el grifo del agua caliente hasta que el vapor comenzó a empañar el espejo. Una vez que ya estaba suficientemente borroso, cerró el grifo y escribió Baby Blue en él. Un escalofrío la recorrió cuando recordó ese “demasiado tarde”, mientras apagaba la luz. Sus “amigas” parecía que habían apagado la luz fuera también, porque la oscuridad era absoluta y no entraba nada de claridad por debajo de la rendija de la puerta. Sonia juntó sus brazos como si acunara a un bebé y se mantuvo inmóvil y en silencio durante unos segundos.

Fuera, las tres chicas se aguantaban las ganas de reir mientras Ana se ponía una careta de monstruo que había usado el pasado halloween. Su plan estaba a punto de hacerse realidad, cuando tiraran del hilo e hicieran caer los objetos que habían atado dentro del baño, Sonia se asustaría tanto que saldría corriendo y al abrir la puerta se encontraría frente a frente con la careta de Ana convenientemente iluminada desde abajo con una pequeña linterna. Lo que no sabían es que algo sobrecogedor existía detrás de esa leyenda que habían copiado en internet.

Dentro, Sonia luchaba contra su miedo mientras permanecía de pie frente al espejo, llevaba casi dos minutos cuando sintió algo en sus brazos, al principio pensó que se le habían quedado dormidos debido al entumecimiento de no moverlos durante tanto tiempo. Pero poco a poco el peso se hizo más notorio, claramente podía sentir como el pequeño cuerpo de BABY BLUE se apoyaba sobre sus brazos, el peso cada vez era mayor y fue entonces cuando sintió que las pequeñas manitas del bebé comenzaron a tocarla, al principio la tocaban el brazo como una caricia, pero poco a poco trataban de trepar y tocar la cara, pecho y cuello de Sonia. Era como si el bebé reviviera el momento en el que moría ahogado y trataba de agarrarse a algo o alguien para salir del agua, arañaba los brazos, cuello y cara de Sonia mientras esta paralizada por el miedo no era capaz de gritar ni moverse ni un centímetro.

Casi coincidiendo con ese momento, las chicas desde fuera accionaron el hilo e hicieron caer varios objetos que había sobre el lavamanos. Lo que no podían esperar, es que dentro no se escuchara más que la respiración ahogada de Sonia, que había quedado petrificada e ignoró completamente la trampa que la habían tendido. Algo mucho más real y peligroso estaba tratando de arañarle la cara. Las chicas sorprendidas porque Sonia no saliera corriendo tal y como habían planeado dieron la luz de la habitación, lo que permitió que entrara una leve claridad por debajo de la rendija de la puerta.

Entonces Sonia pudo verlo, sobre sus brazos estaba el cuerpo de un bebé de color azulado que luchaba por alcanzar su rostro. Pero lo verdaderamente aterrador era que en el espejo aún empañado podía verse la silueta de una mujer con el rostro deformado que mirando a Sonia gritó:

-¡DEVUÉLVEME A MI BEBÉ!

El grito destrozó el espejo en mil pedazos y Sonia gritó a su vez con toda la fuerza que sus pulmones le permitieron antes de caer al suelo.

Las chicas desde el exterior y totalmente aterrorizadas, trataban de abrir la puerta, pero era como si una fuerza misteriosa se lo impidiera. Segundos después cuando ya casi habían desistido la puerta se abrió prácticamente sola.

En el suelo yacía el cuerpo de Sonia con una mueca de terror en su rostro. Uno de los brazos, el cuello y rostro de la chica se encontraban llenos de pequeños arañazos. Sus dos muñecas estaban cortadas, como si hubiera tratado de suicidarse y un trozo grande de espejo permanecía clavado en el cuello, del cuello aún salían borbotones de sangre mientras su cuerpo aún se sacudía en sus últimos movimientos mientras moría desangrada.


NOTA: Esta invocación es una de las más peligrosas que podéis realizar, incluso las personas que han tenido la suerte de soltar al bebé antes de que sea demasiado tarde, abierto la puerta del baño y encendido la luz para que se desvanezca el espíritu han acabado por graves trastornos mentales y arañazos en sus brazos que quedaron como huella de que BABY BLUE es real.

The Rake – El Rastrillo

The Rake – El Rastrillo

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Su origen es desconocido y la información que comparten las personas que han tenido la desgracia de verlo es escasa y con mucha frecuencia desaparece de foros de opinión y consulta. Como si tuvieran miedo de que “él” pudiera descubrirles.

Los que lo han visto lo describen como una criatura de aspecto encorvado con los brazos mucho más largos de lo normal y en la punta de sus dedos unas garras tremendamente afiladas. Su cuerpo desnudo y malformado parece atrofiado y adquiere posturas más propias de un animal de cuatro patas que de un humanoide. Quienes lo han visto dicen que por su forma de moverse parecería que ha sufrido un accidente que le hubiera roto todos los huesos. Sus ojos brillan en la oscuridad y desde las sombras se dedica a espiar a los que duermen… ¿Pero cual es el peligro real de encontrarse con The Rake?

Durante el verano del 2003 esta criatura llamó la atención de los medios estadounidenses cuando una oleada de muertes se desencadenó con un patrón común. Todos parecían haber visto a una extraña criatura que les atormentaba en sueños y que les vigilaba mientras dormían…

El rastrillo acostumbra a situarse a los pies de la cama y las primeras veces se mantiene oculto. Muchas de sus víctimas se despiertan con la sensación de ser observadas o sintiendo una presencia, pero la retorcida criatura se mantiene oculta y como mucho podrás escuchar como sus afiladas garras arañan los pies de la cama, marcas que podrás encontrar en la madera y que demuestran que la presencia que sentiste la noche anterior era tal real como el miedo que te provocó.




Posteriormente comenzará a dejarse ver, en principio sentirás una sombra moverse en la oscuridad o verás una de sus garras asomando a los pies de la cama, aquí es donde debes empezar a tenerle miedo de verdad, porque la próxima vez que te despiertes de noche estará esperándote a los pies de tu cama y podrás ver por primera vez sus ojos brillando en la oscuridad. Unos ojos tan malvados y profundos que no los podrás olvidar jamás. Cada vez que cierres tus ojos los verás de nuevo y el miedo te invadirá de tal forma que nunca más podrás dormir con tranquilidad. El Rastrillo desaparecerá de nuevo pero una vez realizada “su presentación” volverá cada noche a visitarte, pero esta vez no lo hará “tímidamente”. Se colocará a escasos centímetros de tu cara mientras duermes y, aunque no abras los ojos cuando sientas su presencia, él esperará durante minutos o incluso horas mientras llega a ti el olor de su pútrido aliento y el sonido de su entrecortada respiración, como si estuviera enfermo o tuviera un problema respiratorio.

Si eres lo suficientemente valiente, o loco, como para abrir los ojos, The Rake se presentará, te dirá su nombre (dependiendo de la versión lo hará como El Rastrillo o como The Rake) con una voz chirriante y chillona que te pondrá los pelos de punta y después saldrá de la habitación.

Llegado a este punto la mayoría de las personas huyen de su casa y se van a vivir lo más lejos posible para que El Rastrillo no pueda encontrarles, es por esto que muchos borran todo rastro o consulta que pudieran dejar en la red, pues es conocido que es capaz de buscarte allá donde estás. Los pocos que no lo hicieron desaparecieron de forma misteriosa y sólo un reguero de su sangre y unas brutales marcas de arañazos en la cama y en el suelo quedan como testimonio de la brutal forma en la que fueron destripados por las garras de The Rake.

¿Alguna vez has sentido una presencia a los pies de tu cama mientras dormías? ¿Has visto una sombra moverse en la oscuridad?

Si es así te recomiendo que te cubras la cabeza con las sábanas y por nada del mundo abras los ojos, porque si lo haces The Rake podría dejarse ver.

Usuario 666

Usuario 666

YouTube es una pieza recordada de la historia. En aquel entonces, en 2006, no se sabía mucho y todo lo que se podía ver en la comunidad eran sólo gente subir vídeos de gatos. Sin embargo, un usuario en particular ha causado bastante controversia. El canal, había publicado una gran cantidad de sangre,porno y gore que el usuario fue baneado recientemente por jugar con las Condiciones del servicio. Pero, todavía se puede acceder.

Un día, una persona en YouTube ha publicado su experiencia con el canal de un sitio web de blogs.

"Trabajé para Youtube durante 2006. Yo era un trabajador ocupado, y, recientemente, puedo subir videos. Lo que yo no sabía que algunos de los moderadores de YouTube suspendieron una cuenta de Youtube.

Me preguntaba por qué no se me permitía ir en esa página,. Pero justo en ese momento, uno de los moderadores me entregó un trozo de papel con algo escrito. Fue un enlace. Me suplicó que no nos pregunte por el nombre de usuario nunca más. El enlace fue de un usuario de Youtube. Decía: 'www.youtube.com/666.' Me fui a casa después del trabajo, y escribí en mi computadora. Me enteré de que la cuenta fue suspendida, por lo que no se preocupe.

Pero, cuando actualize las páginas varias veces, algunas cosas cambiaron. Todas las etiquetas video se convirtieron en las letras "X 666" y cada solo texto en la pantalla dice '666 '. Pensé que alguien estaba hackeando mi equipo, pero me negué y entonces refrescado ella.

Justo en ese momento, un canal apareció. Era el canal de 666. Miré a algunos de los videos, la mayoría de ellos eran locos. Un video contenía cuatro bebés torciendo su cabeza. Otro video mostraba gráficos arremolinados.

Me fui a otro video, mostro un pop-up en blanco. He hecho clic en el botón en blanco, y me llevó a otro vídeo por 666.

El video fue mostrado a una mujer siendo ahogada en una piscina de sangre y cosas desagradables. Pensé que esto era asqueroso, así que decidí hacer una pausa en el vídeo. No funciono, porque no estaba respondiendo. En ese momento decidí cerrar Internet Explorer, pero no pasaba nada. También traté de ir a otro video también, pero no funcionó tampoco. Yo pensé que no había manera de salir hasta que pensé ...

"El botón de apagar! Por supuesto! " Decidí apagar mi computadora para que el virus no infestara mi equipo, pero el botón no funcionaba. El Boton de apagar respondia todo el tiempo. Yo sabía que me estaba hackeado.
>
Toda esperanza se perdió. Yo no podía levantarme de la Explorer, y el video no paraba y seguía. Y no había nada para detenerme. La chica en el video mantiene la mirada en mi, mirándome con los sonidos que es reproducen al azar.

Justo en ese momento, la mano de la mujer de el video salió del video, y apago Internet Explorer.

Después de unos días, me despidieron recientemente después de pasar por esa experiencia horrible con el canal de 666. Fue entonces cuando pensé en esto: '¿Podría sido efectivamente realizado por el diablo?¿Fue una broma para asustar a los usuarios de YouTube? De cualquier manera, este mito fue muy misterioso. No he podido dormir, después de ver los videos. Me pregunto quién los hizo ... "

Este blog desaparecio después de 2 días. Cuando alguien entra en el blog, un mensaje podría aparecer diciendo "Removido por Admin Code Error:. 666." El blogger me ha presentado su experiencia por correo electrónico, que me pidio que publicar esto en este sitio web. Además, dejó una nota.

"Nunca vayas ni actualizes el Usuario:. 666 Una vez he width="459".

sábado, 7 de febrero de 2015

LAS CALABAZAS

LAS CALABAZAS
Érase una vez, en un alejado y lúgubre barrio de aquella gran urbe, un barrio pobre, he de decir, sombrío.
Donde los marginados encontraron finalmente un hogar luego de rodar durante mucho tiempo. Sucedió en aquel lugar un hecho escalofriante, extraordinario y poco creíble, pero de hecho, sucedió.
Así lo señalaron los diarios que posteriormente cubrieron la noticia, cuando las evidencias sólo se redujeron a testigos de dudosas confiabilidad, todo por ser vagabundos y borrachines.


La comunidad de aquel rumbo quedó marcada para siempre en las fechas de Halloween, como han quedado marcadas muchas otras.
Porque, es menester decir que aún el más escéptico de los científicos tiene que aceptar el hecho de que suceden cosas inexplicables en esas fechas. Y no se puede negar que esa época del año es importante para muchas culturas, separadas incluso por continentes.
Y sucedió pues, lo que a continuación les comentaré. Uds. decidirán si me creen o no. Aunque eso es algo que en realidad no es importante.
En aquel rumbo, situado en las afueras de la gran metrópolis, la niñez florecía, tal como lo hacen las flores silvestres en las grietas del crudo concreto. Y tal como sucede cuando hay muchas grietas y las flores silvestres crecen al mismo tiempo, una pandilla de niños, aproximadamente de la misma edad, crecía.
Todos de entre 11 y 9 años, y como siempre, se dedicaban a dar problemas a sus ya de por sí, atribulados padres, corriendo de acá para allá, robando cosas, haciendo travesuras. Todos sin embargo, carecían de la malicia de los adultos. No habían sido corrompidos por la vida, todavía no. Y ellos mantenían un código de lealtad absoluta
Cinco eran esos pequeños granujas, como les decían todos sus vecinos. Pablo, el más pequeño, Gary y Michael los de 10 años y Mario y Josh de 11 Y como es usual en todas las asociaciones el líder es el que tiene más experiencia, en este caso, Josh, que era un mes más grande que Gary.
En aquel paraje sombrío, miserable, lleno de casuchas de cartón, madera y láminas metálicas. Aquellos niños eran felices estando juntos. Viviendo una vida plena de compañerismo y de amistad.
Pero la maldad es envidiosa y siempre quiere ver sufrir a aquellos que son felices. La maldad usa muchas de sus herramientas y la perversión es una de ellas. Sembrada en el corazón o la mente de los adultos es su arma más efectiva.

Un perverso vecino nuevo, se fijó en los niños, que andaban por todos lados sin la supervisión adecuada de los adultos.
Aprovechó eso y con artimañas se hizo su amigo. Los fines de aquel despreciable hombre eran los más comunes entre gente de su calaña: el abuso.
Se las arregló para, uno por uno, hacerlos víctimas de sus malsanas intenciones. Aquellos niños murieron por las lesiones que sufrieron víctimas de aquel ser de podrido corazón y los enterró a todos en la lejanía. En un desolado terreno que servía de tiradero de basura.
Toda la comunidad buscó a los niños, pero fue en vano. El asesino fue el más activo en la búsqueda, quería guardar las apariencias para que no sospecharan de él.
Las familias de los niños, desoladas, muertas en vida, renunciaron a la esperanza. Pasaron 2 meses, toda la comunidad quedó sumida en la más profunda miseria, ya ni siquiera tenían a aquellos chicos que alegraban sus corazones con sus ocurrencias, con sus risas frescas, cristalinas. Todos veían en ellos aquella inocencia que perdieron muchos años atrás y que ahora, les habían arrebatado repentinamente.
A finales de septiembre, uno de los vecinos, encontró un huerto floreciendo en el terreno-basurero. Se asombró al verlo. Nunca había crecido nada en esa tierra estéril.
Pequeñas calabazas se desarrollaban en aquel inhóspito sitio y como ustedes saben, las calabazas usan guías, ramas para seguir avanzando y prosperar en el suelo, sobre el terreno. Normalmente las guías van al azar y buscando las mejores condiciones para seguir avanzando.
En este caso no era la excepción. O al menos así parecía. Las guías avanzaban directamente hacia la marginada vecindad. Día tras día, noche tras noche, los vecinos veían incrédulos cómo las ramas se movían y crecían sobre un suelo totalmente árido. Con todo en contra, las guías llegaron a aquel barrio miserable .
Las ramas avanzaban en línea recta y de pronto en el corazón del vecindario comenzaron a separarse, a tomar diferentes rumbos. a mediados de Octubre, las ramas llegaron a las casas de los padres de aquellos niños desaparecidos.
Nadie podía explicarse lo que estaba pasando, pero no todos le daban tanta importancia.
5 calabazas comenzaron a florecer y crecer rápidamente en cada una de las casas. Un crecimiento anormal, pero nada exagerado. Y las guías siguieron creciendo tomando otras direcciones.
Amigos, el día 30 de octubre, aquellas calabazas ya estaban maduras, con su color naranja típico, listas para ser cosechadas. Sin embargo nadie se atrevió a hacerlo. Y el 31 de octubre desaparecieron por la mañana. Todos pensaron que fue un robo de uno de los vecinos, pero nadie vio nada. Las calabazas simplemente desaparecieron
Lo más extraño sucedió por la noche de aquel 31 de octubre.
El vecino nuevo fue encontrado estrangulado en su casucha con las guías de las calabazas; y 5 calabazas fueron encontradas ahí mismo y dentro de ellas, se hallaron 5 cráneos de niños de entre 9 y 11 años.
Y esa es la historia, amigos, una más de entre tantas que suceden en esta época del año.

No te mires al espejo

No te mires al espejo

Maldigo aquel día, hasta ahora… Si este mensaje está llegando a alguien por favor, esto no es una broma, una creepypasta, ¡Ayúdenme!
Les contaré un poco más… pero, cuidado, si eres curioso, no lo intentes, a menos que quieras quedar como yo.
Tenía 14 años, aficionado por la lectura, mitología, leyendas de terror, creepypastas… mis tardes las pasaba mayoritariamente solo, mi madre y mi padre trabajaban y sin mucho que hacer, excepto algunos deberes, leía y también solía jugar un juego en línea, pero el juego ya me estaba aburriendo, me metí a un foro que era de leyendas y había probado unas tantas, pero nada me había sucedido, las estaba leyendo simplemente para pasar el rato, no recuerdo bien como llegue a el foro, sólo recuerdo que era algo de mirrors.com algo parecido a eso, encontré una leyenda que me llamó la atención, decía ”No te mires al espejo” curioso por aquello, decidí leerla.
La leyenda era igual a todas, solo que, en casi todas las leyendas que solía leer en ese foro tenía que comprar velas, pronunciar palabras y cosas extrañas, solo había sido una pérdida de dinero haberlas intentado, ésta era simple, un baño sin luz y un espejo, necesitabas uno grande, el cuál tuviera una panorámica de tu baño y pudieras verlo todo.
La leyenda era muy breve, solo decía que si quería experimentar el miedo por 5 años lo hiciera, si no quería, me saliera de la leyenda.
Tenía curiosidad y fui a mi baño y saqué la ampolleta, cerré la puerta.
La leyenda decía que lo único que debía hacer era, mirar mis cuencas de los ojos por unos minutos en aquel espejo, decidí hacerlo… nada extraño en los primeros segundos, todo seguía igual.
En un momento, mi cara se borró de el espejo y cuándo pestañee y miré a otro lado, todo volvió a la normalidad, ahora había recordado lo que decía: ”Si la oscuridad en el baño comienza a aumentar y una parte de ti desaparece, no te preocupes, es parte de éste miedo que experimentarás, no pestañees ni mires a otro lado, esto interrumpirá la sesión de terror, si lo haces, sigue intentándolo, pero recuerda que antes de eso, aun tienes tiempo de arrepentirte”
Entonces, sin ni tener una duda en seguir haciéndolo, probé otra vez sin pestañear y tal cómo lo decía, la oscuridad se sumió en mi baño, y mi rostro volvió a desaparecer, seguía concentrado en mirar al espejo, pues ya no podía mirar mis cuencas, no habían…
Seguí por unos segundos sin que nada volviera a pasar y por unos segundos sentí una fuerte melancolía y miedo, recordé también que decía: ”Ya casi llegas, si sientes una pena, un miedo, algo que impida seguir, ignóralo, pero ya no podrás volver atrás… te lo advertí”
El miedo seguía hasta convertirse en un pánico y la tristeza en llanto, decidí que esto se estaba tornando raro, por lo cuál pestañeé, pero nada paso, una niebla comenzó a salir de un lugar del baño y en mi casa no había nadie, no podía pedir ayuda.
No sé cuánto tiempo estuve ahí, congelado, pero al fin pude despegarme de todo, pero ahora todo se veía oscuro en mi baño y no era igual, tenía manchas de suciedad por todos lados y cuándo iba a abrir la puerta, ya no había puerta, solo era un baño, sin salida, sin ventilación y al frente mío había una ”pantalla” y fue, cuándo me vi a mi mismo, en el otro lado… estaba dentro del espejo.
Si estás leyendo esto, no te mires al espejo…


escrito por: joaquin.